Carta de Ordenança et Privillegio

En el nombre de Dios. Como pertenezca a los regidores de las Ciudades e buenas villas de conponer a sus vecinos en sus offiçios e buenos ussos et costumbres et prevenir los de estatutos et privillegios que de bien en mejor vengan en augmento et consservacion de la Republica, por tanto, maniffiesto sea a quantos las presentes veran e oyran:

     Que nos, Johan de Reddin, Martín de Liedena, Garcia Lancarot, Pedro de Larraya, Martin Cruzat, Arnalt de Jaqua, Pedro de Suarbe, Charles Larrangoz, Johan de Sant Vicent et Mygel de Ichaso, jurados regidores de la ciudat de Pomplona, certifficados por relacion de personas de ffe de como antigament los pintores et argenteros, sarrageros, goarnimenteros, correyeros, brydadores, espaderos, puynaleros, estayneros, culienderos, asteros, ballesteros et ferreros, vecinos de la dicha ciudat de Pomplona tenian  sus ordenanças en razon de los dichos sus officios que ninguno que no obiesse fecho et complido sus años de aprendizage en los dichos sus officios et cadauno dellos con amo dentro en esta dicha ciudat non podiesse abrir ni parar tienda, ni vender por menudo en la dicha ciudat ni sus corsseras. Et con esto, los dichos officios heran servidos de buenos menestrales et buenas obras fasta que despues,  puede aver veynte años poco mas o menos, causantes en parte las guerras et discenssiones que han corrido en este regno, començaron venir moços guipuzcoanos, vizcaínos, franceses, alamanes et otras nasçiones, deellos fuydos et sallidos a sus amos sen compler sus años de aprendizaje ni saber el officio, et se ponen sobre si a obrar de las obras tocantes a los dichos officios et cadauno dellos vender faziendo muy falsas obras en gran abatimiento de los dichos officios et depcepcion de la Republica, mengoa et daño delos otros menestrales expertos del dicho officio.

     Sobre lo qual nos, queriendo quanto podemos obrar a las malicias de los tales e senblantes deffraudadores de la Republica, todos juntamiente como estamos, ajuntados a sono de campana en la casa de la jureria, segunt costumbre de la dicha Ciudat en actos de Universsidat con acuerdo de los buenos hombres de la dicha ciudat, establecemos et ordenamos que daqui adelant a los tiempos a venir a perpetuo ninguno ni alguno que no aya estado ni complido a lo menos seys años de aprendizage con hombre de los dichos officios vezino de la dicha ciudat et habitant en aquel, no pueda ni aya de parar ni tener tienda ni vender por menudo, en la dicha ciudat de Pomplona ni sus corseras, cosas ni aberias algunas tocantes a los dichos officios ni alguno dellos, ni obrar sobre si.

     Et que aya de entrar conffradre en la conffraria de Señor Santiloy, patrón de los dichos officios, en la yglesia et parrochia de Señor Sant Cernin, et pagar los cargos de la dicha conffraria so la pena de perder la aberia et de pagar por cada vez que el contrario fiziere la suma de veynte libras de dineros carlines prietos, pagaderos la mitad a la fortifficacion de la ciudat, la otra mitad para la lumynaria de Señor Santiloy.

     E si algun estrangero o otro quisiere venir a biuir en la dicha ciudat et quisiere ussar en alguno de los sobre dichos officios et quisiere parar tienda, que ante todas cosas el tal se faga reppressentar ante los dichos regidores de la ciudat qui de present son o por tiempo seran, por los quoales dichos regidores o sus diputado o diputados el tal o los tales se fagan examinar a los maestros que son espertos en el dicho officio vezinos de la dicha ciudat, et si se fallare que sea sufficient para en el dicho officio, que en tal caso aya de entrar conffradre en la conffraria del señor Santiloy e jurar de tener e observar los estatutos et obsseruancias de la dicha conffraria en la forma et manera que los otros conffradres de la dicha conffraria del Señor Santiloy suelen prestar, e pagar los cargos de la dicha conffraria, segunt los estatutos de aquella, et que aya de entrar vezino de la dicha ciudat e dar fiadores que terra vezindat et lebaria su viuienda en la dicha ciudat a lo menos por tiempo de diez años, so la pena de veynte florines doro, la mitad para la fortifficacion de la ciudat, la otra mitad para la conffraria de Señor Santiloy.

     Et si los estrangeros trayieren aberias tocantes a los sobredichos officios para vender, que las tales aberias ayan de ser vistas et examinadas por los veedores de los dichos officios vecinos de la dicha ciudat, et que otrament no puedan vender las dichas de las aberias so la dicha pena aplicadera la mitad como dicho es et la otra mitad assi mesmo, salvo et exceptado los dias  del mercado, e bien assi el tiempo de los veynte dias de la feria que de privillegio tiene la ciudat franca para toda manera de gente que en ella querra venir en cadaun año, que se toman del dia de Sant Johan Babtista et dalli avant primeros et continuos contaderos.

     En testimonio de lo quoal mandamos scribir la present carta de ordenança  et privillegio por el notario infrascrito, et sellar del sello de la dicha ciudat en pendient. Que fue fecha en la dicha ciudat de Pomplona, veynte tercero dia del mes de mayo laño del Nascimiento de nuestro Señor Jesus Christo mil quatrozientos ochenta vno. Testigos qui fueron presentes e por delant al otorgamiento de present priuilegio clamados requeridos e qui por tales testigos se otorgaron, Pedro dAria e Domingo de Sallinas, nuncios de la casa de la jureria de la dicha ciudat de Pomplona.

Suceso Mayor

 

Amigas y amigos:
El miércoles 26 de diciembre, se inauguró: “Suceso Mayor”, exposición colectiva en homenaje a José Lezama Lima, en la casa donde viviera el escritor, hoy museo, sita en: Trocadero 160, entre Industria y Consulado.
Estará abierta hasta finales de enero.

Joven y viejo

Pierre Ernest Pinard tenía 35 años cuando ejerció como fiscal en el juicio contra Gustave Flaubert, que tenía 36 años y era acusado de inmoralidad por haber escrito una novela que atentaba contra la religión, la decencia y las buenas costumbres: Madame Bovary. Unos meses después, por las mismas razones, llevó al banquillo de los acusados a Charles Baudelaire (36 años) y sus Flores del Mal.

En su deposición, realizada con la minuciosidad que caracteriza a los censores de todos los tiempos, Pinard dijo una frase entrañable para los custodios de la moral: “Imponer al arte la única regla de la decencia pública no es esclavizarlo, sino honrarlo”.

¿En esta historia quién era joven y quién era viejo?

Pow Wow

Pow Wow, the Indian boy,
Loved all the animals and the woods;
Pow Wow, the Indian boy,
Loved all the animals and the woods;
Pow Wow was a friend
Of all the animals in the woods;
If there was any trouble,
He would help them if he could;
If Pow Wow couldn’t help them,
He would go to the Medicine Man,
And he would tell them stories
Just how it all began,
All began, all began. . . .