Joven y viejo

Pierre Ernest Pinard tenía 35 años cuando ejerció como fiscal en el juicio contra Gustave Flaubert, que tenía 36 años y era acusado de inmoralidad por haber escrito una novela que atentaba contra la religión, la decencia y las buenas costumbres: Madame Bovary. Unos meses después, por las mismas razones, llevó al banquillo de los acusados a Charles Baudelaire (36 años) y sus Flores del Mal.

En su deposición, realizada con la minuciosidad que caracteriza a los censores de todos los tiempos, Pinard dijo una frase entrañable para los custodios de la moral: “Imponer al arte la única regla de la decencia pública no es esclavizarlo, sino honrarlo”.

¿En esta historia quién era joven y quién era viejo?